La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) firmó en 2023 un contrato con el astillero español Astilleros Armón, para la construcción de 10 remolcadores híbridos con opción a otros 10. El acuerdo está valorado en 150 millones de dólares por las primeras unidades.
Estos nuevos remolcadores incorporan un sistema de propulsión híbrido-eléctrico que combina motores tradicionales con un conjunto de baterías de 445 kWh. Esta innovación permite que los buques operen durante parte de sus maniobras utilizando únicamente energía eléctrica, reduciendo de manera significativa el consumo de combustible y las emisiones contaminantes. Los dos primeros, el Isla Barro Colorado y el Isla Bastimentos, ya han sido entregados por el astillero y están programados para entrar en operación durante 2025.
Además, estos remolcadores realizaron una travesía transatlántica desde España hasta Panamá, combinando navegación autónoma con apoyo logístico especializado. Este cruce, que suele durar entre 20 y 30 días, refleja la complejidad del traslado de buques de alta tecnología construidos en Europa.
Actualmente, el Canal cuenta con una flota de aproximadamente 50 remolcadores convencionales diésel, los cuales se utilizan en todas las maniobras de tránsito. La llegada de los híbridos representa un paso inicial hacia la diversificación tecnológica de esta flota basada en diésel.
Contexto internacional
En Latinoamérica, el proyecto panameño es actualmente uno de los más ambiciosos en sostenibilidad naval. Sin embargo, ya existen iniciativas en la región. En Canadá, empresas como HaiSea Marine han comenzado a operar remolcadores totalmente eléctricos. En Estados Unidos, el Crowley eWolf se convirtió en el primer remolcador eléctrico de ese país, acompañado de una infraestructura especial de recarga.
En Europa, el Puerto de Amberes (Bélgica) introdujo en 2024 el Hydrotug 1, propulsado por hidrógeno y diésel, considerado un hito mundial. En Japón, desde 2015 operan remolcadores a GNL con notables reducciones de emisiones contaminantes. Estas experiencias muestran que la tendencia hacia remolcadores híbridos, eléctricos o de combustibles alternativos ya es una realidad consolidada.
Comparativo
El Canal de Panamá no es pionero en la incorporación de remolcadores híbridos, pero sí marca un hito en Latinoamérica al ser de los primeros en adoptar esta tecnología en la región. A diferencia de otros puertos que emplean remolcadores principalmente para maniobras cortas de atraque, el Canal requiere de ellos durante todo el tránsito de las embarcaciones, lo que hace aún más significativa la reducción de emisiones y el ahorro de combustible.
Si lo comparamos con grandes puertos como Rotterdam o Singapur, la diferencia está en la escala y en la rapidez con que han adoptado tecnologías sostenibles. Sin embargo, la estrategia panameña responde a su propia realidad operativa y se inserta en una hoja de ruta de modernización gradual que le permite adaptarse sin perder competitividad.
Presión global y liderazgo panameño
En el plano global, la presión por reducir las emisiones del transporte marítimo es cada vez más fuerte. La Organización Marítima Internacional (OMI) ha establecido metas claras hacia la descarbonización, y en este contexto cobra relevancia que su actual Secretario General sea Arsenio Domínguez, un panameño que desde 2024 ocupa el cargo y promueve un mayor compromiso ambiental en el sector.
Este liderazgo fortalece la posición de Panamá no solo como punto neurálgico del comercio marítimo, sino también como referente en la discusión sobre sostenibilidad portuaria.
Reflexión final: ¿vale la pena la inversión y qué sigue?
La adquisición de remolcadores híbridos por parte del Canal de Panamá representa una inversión significativa, pero estratégica. Aunque el costo inicial es elevado, los beneficios operativos, ambientales y reputacionales se verán a largo plazo.
Planes futuros del Canal:
- 2 remolcadores en 2025
- 6 remolcadores en 2026
- 2 remolcadores en 2027
- Posibilidad de ampliar el pedido hasta 20 unidades en total
- Compromiso de alcanzar neutralidad de carbono en 2050, con iniciativas que van más allá de la flota, incluyendo eficiencia energética en sus operaciones y modernización de infraestructura
El Canal de Panamá se posiciona como líder en la región y demuestra una visión clara hacia la sostenibilidad. Aunque no sea el primero a nivel mundial en implementar estas tecnologías, su decisión se adapta a las necesidades propias de su operación y lo alinea con los estándares internacionales. El desafío estará en mantener este ritmo de modernización y en qué otros puertos latinoamericanos sigan este ejemplo para consolidar un futuro marítimo más limpio.